Paralelo a una autoreflexión sobre nuestro quehacer áulico cotidiano y con la aclaración de que se está convencido de un cambio de actitud frente a cómo se ha dado el proceso de enseñanza aprendizaje en mi entorno educativo y de la necesidad de pulir mejor nuestras aptitudes profesionales que se fundamenten en la investigación, en el diálogo y la búsqueda de constante de la calidad en el actuar con nuestros alumnos en el aula. Se me es posible enunciar de que existen un cúmulo de aspectos dignos a ser estudiados de manera sistemática y respaldada en el enfoque cualitativo de la investigación, principalmente en un entorno rural y en el trabajo con grupos multigrado.
Problemas que a la par de la dificultad para favorecer la comprensión lectora y la resolución de problemas matemáticos, existen otros como el que me gustaría tomar como posible materia de estudio y proponer algunas sugerencias metodológicas para permitir que los educandos logren equilibrar no solo procedimientos, conceptos o conocimientos sino también actitudes que se traduzcan a mediano plazo en la movilización de saberes de manera objetiva y oportuna; es decir se vuelvan competentes en el actuar en múltiples contextos y situaciones.
Intención por lo cual para consumar esta aspiración es necesario hablar del papel que se asume en la práctica escolar que se define como una experiencia única y que dentro del ámbito laboral permite decodificar su impacto y a la vez precisar aun más si dicho tema permite el planteamiento de un problema pedagógico a estudiar en etapas subsiguientes en esta etapa de profesionalización.
Por lo tanto hablar de un día en la práctica escolar, es sin duda algo muy único y a la vez desafiante ya que en el entorno netamente rural donde se efectúa el proceso de enseñanza aprendizaje y sobre todo en grupos multigrado, permite entender que si bien existen múltiples factores que inciden en el rendimiento de muy baja calidad en las temáticas de las asignaturas más importantes del currículo como erróneamente se le llama al Español y las Matemáticas y que ocupan gran parte del esfuerzo formador, en consecuencia gran parte de la formación valoral se deja en manos de las familias y de los medios de comunicación, ya que como profesor si mucho se ha hecho es mediante el diálogo, la lectura de anécdotas, la resolución de actividades del libro de texto gratuito o retomando el calendario de valores que año a año edita la SEP, estructurar algunas secuencias didácticas en función a una planeación mensual y tratar de precisar la concepción de la utilización de valores cívico-éticos en el aula o en la institución.
Situación que permite afirmar que haciendo una valoración cualitativa de ese proceder, sin duda hemos estado perdiendo terreno en comparación a la incidencia que tienen los medios de comunicación y a los bombardeos ideológicos que día a día los educandos asimilan de manera extraescolar tanto en la calle como en el entorno extraescolar, que hacen ver que nuestros pupilos se vean en el actuar falto de valores o con una identidad múltiples que los hacen recurrir a la imitación de modelos, a la adopción de formas de vestir y aun peor a actuar de forma agresiva en situaciones de conflictos entre pares y concluir como formador mucho falta por hacer en este campo de la formación cívica y ética en nuestros alumnos quienes serán los que forjarán el futuro de nuestra sociedad y que de seguir acumulando deficiencias de esta magnitud difícilmente se podrán saber socializar .
Socialización cualitativa que se busca en los nuevos planes y programas de estudio y que recae en las asignaturas que en un punto de vista crítico no se les está dando el tratamiento adecuado ni la importancia que reviste, orillando como se manifestó a las asignaturas de menor carga horaria no por ello carente de valor, por debajo del Español y las Matemáticas, a pesar de por ello hasta hoy no se logran elevar sus parámetros cualitativos de los aprendizajes que han reflejado múltiples evaluaciones estandarizadas como lo es la prueba anual de ENLACE, urgiendo permitir una integralidad entre los diversos propósitos educativos para verdaderamente ofrecer una educación de calidad.
Porque si de hablar de búsqueda de calidad en estos tiempo resulta crucial permitir que nuestros alumnos según la invitación de la educación para la vida fincada en los cuatro pilares de la educación, nuestros alumnos deben aprender a conocer, a hacer , a vivir juntos y aprender sobre todo a ser y que pasaría si seguimos ofertando una educación parcial y permitiendo también que las diversas instituciones sociales que deberían retroalimentar la función pedagógica de la escuela como la familia, la sociedad, sigan al margen de una gran labor como lo es sustentar mediante el ejemplo y los mejores patrones de actuación las bases más iniciales de la socialización.
Es decir, queda mucho si bien por remediar e investigar en cuanto a lo pedagógico, pero queda también mucho que investigar sobre lo que pasa en la mayoría de los hogares de nuestros alumnos que se atienden, porque a pesar de estar alejados de la urbanización, al parecer la transculturación de las familias que han emigrado del campo a la ciudad han hecho que los valores estén también en crisis en entornos muy apartados y que podría ser un objeto de investigación.
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