martes, 23 de octubre de 2018

POR UN ACUERDO EDUCATIVO FORO CHIAPAS: EQUIDAD E INCLUSIÓN DESDE LAS AULAS.



El aula y la escuela  del siglo XXI ha quedado a deber entorno a la verdadera posibilidad de dar equidad e inclusión hacia los niños y las niñas que acuden diariamente a recibir el servicio educativo en nuestro estado y en nuestro país; ya que dentro de las diversas actividades formativas se obvia la  heterogeneidad entre el género, la clase social, el lugar de  procedencia de nuestros alumnos, las cosmovisiones, la cultura o a las capacidades físicas o intelectuales  de los educandos.

Es decir; resulta prioritario que se construya un aula o una escuela plural desde las prácticas cotidianas priorizando que:

a)      Las prácticas en el aula regular sean equitativas entre niños y niñas evitando la competencia y el  predominio de uno sobre  otro o impulsar la competencia de cualquier índole que denigre o estereotipe las capacidades entre uno y otro género, que favorece a prácticas violentas o discriminatoria entre niños  y niñas o viceversa, que contraviene hacia la confección de un clima de paz escolar.

b)      Los niños o niñas diagnosticados con capacidades diferentes posean desde  su integración a la educación de nivel básico contar con un diagnóstico clínico profesional y efectivo que junto con el docente logre verdaderamente la inclusión e integración al aula regular respaldado por un serio soporte interinstitucional que favorezca que el alumno(a) con problemas de toda índole reciba de cualquier institución el apoyo necesario tanto de manera física como de adaptación curricular para lograr aprendizajes o incluirse verdaderamente en una sociedad en una etapa futura, pero que desde un inicio ostente todo el apoyo y canalización efectiva.

c)       Los niños de diferentes culturas o lenguas procedentes de diversas etnias o grupos indígenas sean respetados íntegramente en sus cosmovisiones y rasgos culturales, donde el docente tenga la posibilidad desde una capacitación previa del dominio efectivo e integral de su lengua y entendimiento de su riqueza cultural y poder desde allí estructurar un efectivo trabajo áulico e institucional que posibilite el respeto y valoración de su cultura y tradiciones; pero que también lo impulse a construir las capacidades necesarias para poder adaptarse a una sociedad cambiante y moderna sin atentar contra sus raíces o predominando una invasión cultural, donde el docente es quien debe adaptarse a las necesidades del contexto mas no el contexto a sus cosmovisiones como hasta hoy predomina en las comunidades indígenas y donde se ha quedado a deber en la esencia profesional y ética del magisterio.

d)      Los niños con talento o con potencial sean diagnosticados oportunamente y sean canalizados a programas estatales o federales  que potencien sus capacidades que permitan mediante apoyos económicos e interinstitucionales para lograr destacar en los ámbitos artísticos, culturales, científicos o tecnológicos; ya que a la fecha muchos niños con talentos han quedado en el olvido debido al mal manejo de las escuelas regulares no logrando consolidar sus sueños de destacar en algún ámbito de participación o en poderse proyectar inhibidos por su desventaja económica o por la falta de seguimiento de parte de los programas estatales o federales enfocados hacia el fomento de las artes,  la ciencia o a la tecnología.


En consecuencia; si se busca una verdadera equidad e inclusión no solo es tarea de los educadores, sino del diseño de una política pública estatal y federal efectiva que prevea las múltiples aristas que engloban estos conceptos vitales para poder instrumentar programas, capacitaciones y destinar el  presupuesto necesario para poder lograr diseñar una nueva escuela que junto con sus actores requeridos consoliden esfuerzos necesarios para llenar los vacíos que esta aspiración ha dejado y se logre dar una verdadera equidad e inclusión en la gran mayoría los contextos escolares.




EL MALESTAR DOCENTE EN EL SOCONUSCO CHIAPAS: INVESTIGACIÓN CUALITATIVA


https://es.slideshare.net/vladimirdelarosatun/el-malestar-docente-en-educacin-primaria-del-soconusco-chiapas

sábado, 2 de agosto de 2014

UN REENCUENTRO CON LA MICROHISTORIA: ACTORES DEL PROCESO ENZA-APRENDIZAJE.






Segundo Grado Grupo "A" Escuela Primaria Manuel Rea Huixtla; Chiapas.
Ciclo Escolar 2014-2015. Director: Profr. Marcelo Aquino Orozco.
Integrantes: Primera fila Mujeres de Izquierda a Derecha (Sofía, Yaremi, Johalibeth, Génesis, Nancy, Rosario Simone, Valeria, Ayeleen)
Segunda Fila Hombres (Diego, Rodrigo, Estuardo, Joan Daniel, Miguel, Alejandro, Husaí) 
Tercera Fila Hombres y Mujeres (Marcos, Jeysson, Cuautli, Christopher, Asael, Cristina, Dayla, Karina). Hasta atrás Luis Manuel. Ausentes (Ilvar Iñaki, Johan Joseph, Jireh)


2013-2014  PRIMER GRADO "A" PRIMARIA LEONA VICARIO 07EPR0554O. COL. EL RELICARIO HUIXTLA; CHIAPAS. DIRECTORA. C. PROFRA. MARÍA FLORA MORALES LOPEZ.


























(De izquierda a derecha Mujeres: Yacksuri Belen, Ma. Belen, Jennifer Alondra, Yoselin, Paulina Alexandra,Gladys Alondra, Erika Yesenia,Tania Lizbeth, Brenda, María Fernanda/Hombres Luís Manuel, Juan Carlos, Miguel. Los ausentes: Ilvar Iñaki, Maria Fernanda Escobar.)

2012-2013.  MI GRUPO MULTIGRADO PRIMERO Y SEGUNDO GRADO GRUPO A. ESC. JOSÉ VASCONCELOS CALDERON. 07EPR0636Y. BARRIO 12 DE DIC. BELISARIO DOMINGUEZ.
MOTOZINTLA; CHIAPAS.





2011-2012. EL GRUPO DE PRIMER Y SEGUNDO GRADO GRUPO UNICO DE LA ESC. PRIM. MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA C.C.T:07EPR0532C CANTON LINDA VISTA. MOTOZINTLA; CHIAPAS.






2010-2011. MI GRUPO MULTIGRADO DE PRIMERO, SEGUNDO Y TERCERO. ESC. PRIM MIGUEL HIDALGO C.C.T. 07EPR0532C. CANTON LINDA VISTA. MOTOZINTLA; CHIS.




2004-2005. PRIMER AÑO DE SERVICIO. ESC. PRIM. VICENTE GUERRERO. EJIDO LOMA BONITA, CATAZAJÁ; CHIAPAS.

Mis innolvidables compañeros de trabajo en esta institución educativa. En primera fila de izquierda a derecha: Enrique Nuriulú Rumaya (Director de la escuela),Fanny, Úrsula (Mtra. de Música) y un servidor. En segundo plano Pedrito (El asistente del plantel),Danilo, Osiel, Gilberto (Mtro. de Música). Ausentes: Felipe, Isidro  y Nelson.


2003-2004. MI GRUPO ESCOLAR DE SEGUNDO GRADO GRUPO "B" DE LA ESC. PRIM. "DR. BELISARIO DOMINGUEZ"  (COL. XOCHILTEPEC. MPIO. DE TUZANTAN DE MORELOS; CHIAPAS) Y MI TUTORA DE PRÁCTICAS PROFESIONALES. PROFRA. RUBÍ TREJO VELÁZQUEZ.





viernes, 1 de agosto de 2014

ESCUELAS Y DOCENTES : UN ESPACIO PARA VISITAR.

                                             


https://www.facebook.com/escuelasydocentes



ESCRITO PARA EL FORO DE CONSULTA NACIONAL DEL MODELO EDUCATIVO VILLAHERMOSA TAB. MEXICO.




 











                     



                     
 SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN
SECCIÓN 40                                                                      CHIAPAS
  




TEMA

3).-¿CÓMO ORGANIZAR LA ESCUELA DE EDUCACIÓN BÁSICA PARA QUE SEA EFICAZ?-
                                                        
                                                          SUBTEMA
I.- LA ESCUELA, EL CENTRO DEL SISTEMA EDUCATIVO. TRANSFORMACIONES NECESARIAS EN LA ORGANIZACIÓN DE LOS SISTEMAS EDUCATIVOS.
           

"LA ESCUELA DE EDUCACIÓN BÁSICA: RETOS Y TRANSFORMACIONES NECESARIAS E IMPOSTERGABLES PARA ENCARAR CON ÉXITO EL PRESENTE SIGLO".

MARZO DE 2014.       


     
                               INTRODUCCIÓN.

Para caracterizar la escuela de hoy, es necesario como primer elemento entender los parámetros cualitativos o normativos que la definen teóricamente acorde a las exigencias sociales del presente siglo, pero resulta más apremiante definir los roles cotidianos que cada actor involucrado en su funcionamiento y en su paulatina transformación deberían desarrollar para que en conjunto consumemos la tan anhelada calidad educativa.

Transformaciones que deberán pugnar desde la definición de una nueva misión  y una visión institucional (véase Fullan y Hargreaves 2001), donde fenómenos como inclusión, heterogeneidad, diferencia y contexto deben ser tomados en cuenta no solo para renovar el contrato pedagógico en el aula sino en función a una nueva cultura institucional, donde todos actores involucrados refrendemos día a día el compromiso de dar lo mejor de sí en el lado humano, profesional o social pese a nuestras diferencias o adversidades.

Intenciones que permitirían una nueva cosmovisión institucional y pedagógica, que resulta sustancial en esta era de constantes cambios, donde fenómenos productos de la globalización están impactando y exigiendo una nueva escuela, que parece inmutable a estos imperativos, justificando la urgente transformación multidimensional para enfrentar con éxito requerimientos en el ámbito de la gestión del conocimiento, en el ámbito profesional y social, renovando su protagonismo como institución medular en búsqueda del progreso individual y colectivo.
DESARROLLO.

¿Qué rasgos generales entonces deberían caracterizar a esa escuela de educación básica a la cual todos aspiramos?

Partiendo de la reflexión del filósofo Fernando Savater quien afirma que la tarea actual de la escuela resulta complicada porque debe encargarse de muchos elementos de formación básica de la conciencia social y moral de los niños que antes eran responsabilidad de la socialización llevada a cabo en el seno de la familia sumado al del ámbito curricular y donde el maestro antes podía jugar con la curiosidad de los alumnos, deseosos de llegar a penetrar en misterios que aún les estaban vedados y dispuestos para ello a pagar el peaje de saberes instrumentales, pero ahora donde los niños llegan hartos de mil noticias y visiones “variopintas” que no les ha costado nada adquirir ¡que han recibido hasta sin querer!; éste tiene que ayudarles a organizar esa información, combatirla en parte o por lo menos hacerla menos dañina. (Savater 1997).

En consecuencia antes de delimitar ese quehacer específico del docente como actor principal de cada institución educativa y de toda reforma, es urgente pensar en las características generales de la escuela básica del presente siglo, lo cual es entrar en un dilema nada fácil de resolver, porque no solo permitiría establecer directrices que deben seguirse para responder a la heterogeneidad que la ha caracterizado o a reformular viejas costumbres, por lo que inicialmente yendo en retrospectiva encontraremos una evolución desde la escuela antigua, pasando por clásica a la moderna, y otra con múltiples peculiaridades como la que es demandada hoy para enfrentar los nuevos embates tecnológicos, la apremiante inserción en era de la globalización, pero sobre todo una que responda a las múltiples exigencias sociales no solo reducida a su función de promover aprendizajes.

Evolución histórica que en cada etapa se destacan roles específicos, pero la escuela de hoy pasa por una inédita demanda que la orienta a ser una nueva protagonista no solo hacia el entendimiento del futuro, a ser una dinamizadora del progreso científico y de desarrollo social en su conjunto, que se enfrenta a responder a un estrato social muy dinámico con sus diferentes expectativas lejos de retroalimentar su función anterior y donde la contemporaneidad parece desafiarla e incluso culparla por los lastres del pasado. Por lo que antes de augurar un próxima desacreditación, creo que la escuela de hoy debe renovarse más que claudicar en su noble labor formativa y su insustituible función social que desde tiempos inmemoriales ha asumido, como lo es dar conocimientos y catapultar a los entes que de ella emanan para forjar el propio presente y a diseñar el caótico futuro.

Configurar entonces esa nueva escuela acorde a estos indicadores es no solo reformular su estructura física con sus respectivos aditamentos tecnológicos, de mobiliario, equipo o estructura, sino por encima de ello está lo que cada actor inmerso en esa célula ha de hacer para arribar a una verdadera transformación cualitativa; que permita definirla como el espacio concreto donde cobran vida las disposiciones legales, organizativas y en específico el curriculum derivados de una política educativa, donde no es pura reproducción sino una reconstrucción social “in situ”, transformándose día a día en un espacio vivo y vivido, donde se entrecruzan tradiciones y competencias acorde a las expectativas de cada estudiante o contexto.

Cambios impostergables donde las reformas solo tendrán significado en cada centro educativo como entorno específico, y donde se validaría la tesis que las reformas no cambian a las escuelas sino las escuelas cambian a las reformas asimilándose positivamente para su identidad o fortalecimiento acorde a las transformaciones imperantes. Porque si bien la escuela es y ha sido considerada como el centro del sistema educativo Mexicano no solo desde los últimos planes nacional de desarrollo, toca hoy particularizar su noble labor más allá de una conceptualización de una organización técnica e inerte, con una identidad política e intereses individuales legítimos e ilegítimos, mediados por reglas que se negocian, donde se permiten atender con calidad los procesos pedagógicos y no pedagógicos de la vida escolar que inciden en la enseñanza o hacia su transformación  hacia una organización escolar inteligente (Puentes Osma,2005) .

Enseñanza alejada de la teoría del currículo reproductivo y clasista, donde requiere un enfoque crítico más que instrumentalista ( Kemmis, 2008), conociendo los diferentes aspectos de la buena gestión de la propia escuela pasando por  una  planificación participativa o  definiendo un proyecto de transformación que abona a una verdadera realidad institucional, no como en últimas fechas ha dado paso a la burocratización de  una supuesta cultura de la rendición de cuentas a través de plataformas digitales donde en lugar de reflejar un verdadero quehacer institucionalizado mediado por una participación activa y comprometida de todo el colectivo docente ha priorizado a una cultura del “clickeo” informático o a una simulación administrativa.

De ahí que lo urgente sea verdaderamente volver a situar a la escuela como agente principal del cambio y de mejora pero con un nuevo sentido, más no como blanco de infinitas responsabilidades; es decir pasar de una institución administrativa a una educativa, donde más allá de esa burocratización y de los sistemas clásicos que hasta hoy someramente hemos matizado, requiere cuestiones sustanciales como el entendimiento de un compromiso social inquebrantable abonando a una misión y visión institucional única que de la mano a una dotación de materiales suficientes (suficiencia), cada actor pueda poseer lo necesario para actuar eficientemente, negociando a la vez reglas donde más que imponerlas se construyan a partir de un modelo democrático, que eslabone o articule el quehacer cotidiano vinculado a la práctica, guiado por un verdadero liderazgo directivo (SEP, 2011) con capacidad en la toma de decisiones, la optimización de recursos y la autonomía de gestión acorde a las especificidades contextuales, con sentido de responsabilidad social y ética.

Soñar con una nueva escuela sería también no olvidar que existen imperantes que se entrecruzan para su funcionamiento como la necesidad de un servicio regular bajo la premisa de los ocho rasgos de la normalidad mínima, la optimización del tiempo hacia la gestión del aprendizaje no limitándose a solo un cumplimiento de un horario estipulado para arribar a una pedagogía diferenciada ( véase Perrenoud,2007) e inclusiva que evite el rezago o marginación de los menos aventajados, asimismo no olvidando la verdadera gestión del conocimiento como lo prioritario en función del logro educativo y de la calidad de los resultados obtenidos a lo largo de cada ciclo lectivo.

Guiándola así hacia una directriz general que defina a cada centro educativo al  fortalecimiento de su autonomía de gestión, yendo hacia la búsqueda de sus propios recursos en el marco de la gratuidad, contando con una prontitud en la disponibilidad de lo necesario que evite la burocratización en cuanto a la rendición de cuentas y la operatividad de cualquier mejora, así también tener la posibilidad de poner a su servicio la asesoría permanente y de calidad de diversos figuras en apoyo a la docencia para orientar la función administrativa, pedagógica y social que dinamicen sus roles cotidianos, que sumado a un buen diseño del sistema de evaluación para la mejora y el fortalecimiento de la toma de decisiones garanticen la revalorización social de su papel protagónico en el contexto inmediato.

Sumado a ello es urgente no olvidar en el rubro de la política educativa, instrumentar un verdadero diagnóstico de las características de nuestras escuelas para que se conviertan en verdaderos espacios dignos de trabajo, además de las diferentes atenciones hacia las diferentes características de la escuela básica entre las que se encuentran las escuelas multigrados, las escuelas rurales, las de educación telesecundaria para fortalecer su nivel de desempeño y sus capacidades de respuestas a las necesidades de transformación en torno a la calidad educativa.

Igualmente importante es abrir una posibilidad de reducir la sobrecarga de los grupos escolares en cuanto al número de elementos atendidos por cada docente que de acuerdo a su capacidad de atención reduce su calidad del tiempo de atención al grupo escolar resultando contraproducente para brindar una atención efectiva y particularizada. Y finalmente volviendo a la tesis inicial de Savater sobre el rol docente en este siglo donde el conocimiento y las capacidades de los ciudadanos constituyen el capital humano, la profesión docente ha adquirido una enorme relevancia convirtiéndose en una profesión compleja, y donde más que nunca la sociedad exige del docente nuevos conocimientos, competencias y un inquebrantable compromiso social, permitiendo que esta oportunidad histórica de servir promueva su crecimiento individual y profesional constante acuerpado por una escuela plural, democrática y participativa que día a día se recrea e innova para servir con relevancia social y pertinencia.
Propuestas:

1.-Garantizar los recursos materiales suficientes en cada centro escolar para que pueda operar de manera eficiente y acorde a las necesidades formativas de los alumnos.

2.- Fortalecer la función directiva y de supervisión contribuyendo a una actuación de soporte pedagógico en el aula y la escuela, para comulgar con una cultura institucional que tome al logro educativo y a la calidad educativa como prioridad e impulso de sus acciones cotidianas.

3.- Redimensionar la concepción de escuela donde todos los elementos adscritos a ésta posibilite la definición de una misión y visión institucional compartida y convertirla en una verdadera célula de actuación que pugna día a día por la búsqueda de procesos educativos relevantes  y significativos.
4. El docente como principal protagonista y responsable de desarrollar el currículo en el aula de cada escuela, se convierta en un elemento de cambio con las competencias necesarias para gestionar el conocimiento en los alumnos teniendo como puntos de partida la reflexión en y sobre la práctica (Perrenoud, 2007), que mediante el diálogo, la reciprocidad intelectual, la capacitación constante, innova y aprovecha la oportunidad histórica de forjar cualitativamente a las nuevas generaciones.

Referencias Bibliográficas.

Fullan Michael  et al. (2001). La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar. SEP/ Amorrortu. México.

Perrenoud Phillipe (2007). Pedagogía Diferenciada de las intenciones a la acción. Edit. Popular. España.
_____ (2007). Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar. Edit. Graó. España.

Puentes Osma Yecid (2005). Organizaciones escolares inteligentes. Gestión de entornos educativos de calidad. Editorial Magisterio. Bogotá.

Savater Fernando (1997). El valor de educar. Instituto de Estudios y Sindicales de América.

SEP (2011).Plan de estudios 2011. Educación Básica. México.


Stephen Kemmis (2008). El curriculum: más allá de la teoría de la reproducción. Cuarta  Edición. Edit. Morata. España.

EXPERIENCIA INEVAL 2013.

Comparto a ustedes amig@s  otro pequeño segmento de mi cotidianidad aúlica que al darla a conocer permitió ser tomada en cuenta para ser socializada a mayor escala  mediante la oportunidad que brinda este instituto, dando a conocer lo que con mi grupo escolar se cosechó en esta nueva aventura lúdica hacia el saber.


http://www.ineval.chiapas.gob.mx/pdf/calidad/exper/mem6/memoria6.pd









viernes, 10 de mayo de 2013

EXPERIENCIA INEVAL 2012.

Comparto con  ustedes amig@s y amig@s el link para leer la publicación de la propuesta de trabajo realizada en el aula multigrado "Los proyectos vivenciales en el aula multigrado: Una propuesta metodológica integral hacia la gestión de aprendizajes en los alumnos del primer ciclo de Educación primaria". incluida en la memoria Intercambio y socialización de experiencias exitosas en el contexto escolar 2012.


http://www.ineval.chiapas.gob.mx//pdf/inicio/pub/t4_12.pdf

miércoles, 4 de julio de 2012

LA FORMACIÓN CONTÍNUA MEDIANTE LA OFERTA EDUCATIVA DE LOS CENTROS DE MAESTROS DEL ESTADO DE CHIAPAS.





La profesionalización docente ha sido y es una de las prioridades de la reforma educativa para alcanzar la tan anhelada calidad; por lo que al inmiscuirme en diversos cursos de formación continua, ofertados por el centro de maestros 0715 en diferentes temáticas que abonaron al fortalecimiento de las competencias profesionales de los colegas en servicio. Esta  pequeña recopilación que presento en este espacio a modo de memoria, no solo testifica nuestro quehacer como coordinador de estos valiosísimos espacios de reflexión, crítica y construcción de competencias, sino representa a la vez un merecido  reconocimento a tod@s aquell@s compañer@s que con sus producciones dan muestra de su interés, tesón y esfuerzo constante en estas experiencias  formativas, dejando conocer sus concepciones acerca del nuevo rol docente en el aula y las diferentes tareas para acercar a los discentes los objetos de aprendizaje consolidando una transposición didáctica vanguardista, sólida y acorde a los nuevos reclamos sociales.
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-uno 
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-dos 
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-tres 
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-cuatro http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-cinco
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-seis
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/memoria-seis-anexo
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/que-cambia-con-el-cambio-climatico-2013-pronap
http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/que-cambia-con-el-cambio-climatico-memory-nine
http://es.slideshare.net/vladimirdelarosatun/evidencia-de-aprend-curso-estrategias-didcticas-para-desarrollar-competencias-lectora-en-enza-bsica-y-media

http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/curso-educacion-ambiental-para-la-formacin-docente-evidencias

http://www.slideshare.net/vladimirdelarosatun/la-intervencin-pedaggica-en-la-escuela-de-tiempo-completo-de-educaacin-bsica

martes, 3 de julio de 2012

PONENCIA AL 5T0 CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN.


5°CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN

EDUCAR ES EL CAMINO



TEMA 4.-
 EL MAESTRO MEXICANO ANTE LOS RETOS DE LOS NUEVOS ALUMNOS Y LA SOCIEDAD DEL  CONOCIMIENTO.



SUBTEMA:

4.1.- ¿Cuáles deben ser las competencias profesionales del maestro Mexicano?



Ponencia:
El maestro rural y la mediación pedagógica que exige el siglo XXI.



PRESENTA: VLADIMIR ALEXANDER DE LA ROSA TUN.


MIEMBRO DE LA  DELEGACIÓN D-I-108.  



MOTOZINTLA DE MENDOZA; CHIAPAS.






e-mail: vladicucs@yahoo.com.mx





MARZO DE 2011.
                                                      RESÚMEN
La mediación pedagógica es un factor primordial hoy en día de la intervención docente, deberá ser una llave fundamental para estructurar un eficaz rol en el aula, conlleva múltiples capacidades para interrelacionar el conocimiento en los alumnos. Además en una era de constantes y vertiginosos cambios, el docente deberá mediar la incidencia abrumadora de la información, encauzar permanentemente intereses y luchar con barreras ideológicas que encuentra a su paso al tratar de generar un conocimiento eficaz y vanguardista.

Al mismo tiempo, considerando su actuar en entornos específicos como lo es un medio rural y aun en atención a grupos multigrados, deberá ver a la mediación pedagógica como la posibilidad de educar con justicia y equidad, que permita a los educandos no solo el desarrollo de competencias, sino a proyectarse ante una nueva sociedad donde ha dejado de ser suficiente lo aprendido en el aula; que exige un nuevo paradigma para aprender a aprender, para crear, para innovar y para interrelacionarse con el entorno y con los demás; por lo que es la escuela del siglo XXI  la  que tiene entre sus retos tratar de reducir esa disparidad y donde el nuevo docente tiene que ser capaz de interrelacionarse con todos los agentes sociales que inciden directa como indirectamente en el aula; pero también estar abierto a aprender de sus actos, mediado por la acción-reflexión, para dejar la empiria y la improvisación que lo ha caracterizado en su quehacer cotidiano; así  como erradicar vicios del pasado que hoy en día no tienen cabida en una era de demasiados imperativos y de insoslayables reclamos sociales hacia una nueva actitud, un renovado compromiso social y  un sólido profesionalismo.

El maestro rural y la mediación pedagógica que exige el siglo XXI.

Según autores, los sujetos nos vamos constituyendo a partir de las prácticas sociales y de los discursos de nuestro tiempo histórico; en consecuencia la enseñanza y el aprendizaje como procesos de vital importancia tanto para la contribución del forjamiento de las nuevas generaciones y como principal insumo del desarrollo de cualquier país, no se puede excentar de tal dinamismo o exigencia.

Al mismo tiempo resulta preciso revolucionar no solo la concepción de ambos procesos interrelacionados, ya que hoy en día el docente como protagonista de estos trascendentales cambios cualitativos e intencionales que se exigen en su función áulica obliga a definirlo y no solo como un ejecutor de programas, sino "corresponde al docente, como profesional de la educación, estructurar una propuesta metodológica que responda tanto a las condiciones macrosociales donde se realiza la propuesta educativa como a las características de cada grupo escolar” o de contexto. (DIAZ BARRIGA,1997)

Como un auténtico intelectual en toda la extensión de la palabra, el docente deberá actuar como mediador entre los sujetos de aprendizaje y los objetos de conocimiento; en donde en esta convivencia “mediada”  y “mediatizada” por el educador en primer término y por los medios en el segundo, será fundamental para desarrollar una actitud crítica ante los hechos, preservando la identidad de los sujetos que se apropian de conocimientos o mensajes a través de diversas vías. En consecuencia, definir a la mediación pedagógica bajo esta orientación o parámetros; será aquella capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros alumnos promoviendo en éstos la tarea de constituirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos.

Mediación que en términos pedagógicos además; puede entenderse como una dinámica de carácter valorativo en la cual un docente será capaz de guiar con apoyos intencionados más que instruccionales, como los soportes de información, materiales, textos, instrucciones o preguntas entre otros más, que hagan posible que el educando resuelva un problema o que dicha  mediación pueda  ser un conjunto de instrumentos de carácter cognitivo, físico e instrumental que hacen posible que la actividad cognitiva se desarrolle y logre metas propuestas.

  Dichos procesos de mediación en el aula por lo tanto son diversos y las estrategias múltiples, que en síntesis; se orientan a enriquecer no solo el vocabulario con nuevos conceptos, que permiten reconfigurar los propios, dando origen a nuevas ideas o accediendo a nueva información,  modos de actuar y de entender la vida.

Intención que para ser producida este nuevo conocimiento en el aula se requieran de mediaciones respaldadas en una teoría como la de Piaget, Wallon o Vigotsky y hagan posible un proceso de internalización de estos nuevos conocimientos.

Coadyuvando para que  en este nuevo paradigma logren entenderse y explicarse  los procesos áulicos cotidianos, generalizandose en toda las bases magisteriales esas intenciones formativas, que sin duda como punto de partida es no solo entender el devenir histórico y referencial que hasta antes de las estructurales reformas educativas que desde el inicio del nuevo milenio han empezado a orientar esos cambios de orden cualitativo, no solo en el pro del  compromiso social del  docente sino en sus prácticas interrelacionadas al contexto.

Proceso histórico a la vez que para poseer un nexo explicativo y en miras hacia el entendimiento cabal de dicha evolución histórica a modo de explicación sucinta; es posible subdividirla en indicadores como enseñanza, aprendizaje, metodología y los nuevos recursos tecnológicos para efectuar la enseñanza que a la par de estos nuevos enfoques deberán sufrir urgentes modificaciones.

Enseñanza que en un principio lo teleológico la caracterizó en  el de heredar las formas de entender el mundo sin incluir interrogantes por parte del que aprendía, no incluyendo diferentes  técnicas  que hicieran pensar a los alumnos o cuestionar la percepción del maestro, quien todo los sabía o pregonaba, a tal modo de comparar a la mente de cada alumno  como un recipiente vacío al que habría que rellenar de datos aislados, de referencias  sobre los fenómenos más inmediatos o acusantes al intelecto de los que aprendían.

Pero hoy de la mano de la evolución histórica y de los nuevos paradigmas educativos o corrientes del pensamiento, tras una larga pugna por la hegemonía sobre proponer cómo aprende el ser humano y proponer modelos de enseñanza: conductista, constructivista; entre otras;  en un plano más moderno, auxiliado de mejores avances sobre el descubrimiento sobre cómo funciona la mente humana y auxiliado por ciencias más precisas como la inteligencia artificial, neurociencia entre otras; permiten ensanchar el horizonte sobre el entendimiento de la mente y confeccionar en consecuencia mejores procesos educativos que revaloricen el Paidocentrismo (que Comenio sugirió desde  su Didáctica Magna); dando protagonismo al ente que aprende.

Pero que ante tales planteamientos patentizados por diversas corrientes neoconstructivistas u otros enfoques como el que hoy se finca en competencias, parecen ser imposibles de ser adoptados y se revolucione con ello nuevas orientaciones,  convirtiéndose la función docente  en no solo un arte o  un oficio, sino en una verdadera profesión, que no solo dé pauta a la satisfacción personal de cada intelectual que se para en cada aula, sino que se autorealice como una persona capaz de forjar el intelecto, afianzándose de nuevos enfoques, y no solo modificando esquemas sino movilizándolos adecuadamente a fines prácticos.

Qué decir  entonces de la concepción de aprendizaje, donde tras una evolución que si bien se interrelaciona con los procesos de enseñanza,  gran parte de esa concepción ha cambiado; yendo desde  un principio considerando que el único fin era que el educando solo acumulara un sin  fin de datos, fechas, principios o  leyes, para después tras enfrentarse a situaciones- problema, donde éste tendría la capacidad de hacer uso de este acervo para salir avante,  sin precisar sí serían usados con propiedad o alcanzando actuaciones cualitativas.

Capacidades intelectuales como habilidades de pensamiento como las macrológicas y de pensamiento complejo  que cimentado en una autoregulación autónoma de cada individuo pueda  hacer uso eficiente y oportuno de la metacognición y del autoaprendizaje.

En lo que alude a lo metodológico es un punto de partida enfatizar los viejos estilos para efectuar la transposición didáctica, que se da según Delia Lerner  “al transformar en objeto de enseñanza, el saber o práctica a enseñar se modifican: es necesario seleccionar algunas cuestiones en vez de otras, es necesario privilegiar ciertos aspectos, hay que distribuir las acciones en el tiempo, hay que determinar una forma de organizar los contenidos”(LERNER,2001); contenido que en el aula tal es el caso de haber abusado del discurso monótono o de la planeación descontextualizada por parte del maestro para acercar el objeto de estudio.

Transitando en lo metodológico por la educación enciclopédica y la libresca, que solo permitían “encajonar” al alumno hacia una limitada información o sugerir una serie de actividades que mas que potenciar las habilidades de pensamiento, la búsqueda de soluciones, el  tratamiento eficaz de información o a la toma de decisiones, solo se conformaban en crear alumnos medianamente educados donde lo conceptual era la clave, dejando en el olvido lo procedimental y lo actitudinal de lo aprendido.

Metodología caduca y deficiente como hasta hoy se cataloga, ya que entre sus derivaciones están los “pavorosos y traumáticos” exámenes escritos u orales que más que regular, monitorear el aprendizaje y reforzar las acciones de intervención didáctico-pedagógicas en el aula por parte del docente, solo han servido  para clasificar numéricamente a los educandos  y dejar en el olvido sus procesos para aprender, sus necesidades o lo adverso en la construcción de pensamientos en el trabajo cotidiano; premisa reflejada en  el siguiente aporte “todos los docentes manejamos diferentes conceptos sobre nuestras prácticas de evaluación algunos centran su interés en los instrumentos o bien en las técnicas que aplican para recuperar información sobre los aprendizajes que logran sus alumnos. Su concepción adjudica valor a la herramienta para encontrar evidencias específicas y controladas” (SEP-RIEB,2009).

Por lo que hoy dicha metodología que toma como base las teorías centradas en el aprendizaje por reestructuración permitan no solo derivar de ellas mejores métodos de intervención, sino permitan derivar la puesta en marcha de mejores formas de aprendizaje como el aprendizajes colaborativo, autodirigido y socializado, y en consecuencia alcanzar más que propósitos educativos aislados,  un sinnúmero  de aprendizajes esperados en el nivel básico como indicadores de desempeño; que sean además expresiones de la estructuración de competencias que sirven para definir un ente capaz de enfrentarse a la vida inmediata con toda su potencialidad en recursos cognitivos que en palabras de Perrenoud  se traduce como sigue:“la noción de competencia tiene muchos significados. Personalmente, definiré una competencia como una capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero que no se reduce a ellos” (PERRENOUD,1997).

Finalmente tras tratar de bosquejar la enseñanza, el aprendizaje y la metodología es preciso también hablar de los recursos didácticos para efectuar la enseñanza. Recursos  que si bien atañen al libro de texto que tras haber pasado por una categorización sublime de ser un eje rector y “endiosamiento” de sus aportes; hoy  por la misma tecnologización de la que somos parte, han aparecido  nuevos recursos como las Tic´s, las bibliotecas virtuales, o  complementos como los libros del rincón o las bibliotecas de aula, que no solo son fuentes sino recursos para generar aprendizajes.

Porque no podemos hacer caso omiso a los vertiginosos cambios que estamos experimentando  o  las tecnologías que  han revolucionado el mundo, ya que “la globalización es una vorágine de cambio constante, porque además de que genera la sociedad de información, en la cual las ideas se producen a la velocidad de la luz, el incesante intercambio de personas, modos de vida, artículos y mercaderías provoca que lo que hoy es una verdad absoluta, o bien los más moderno, mañana sea obsoleto”.(FRADE,2009)

Porque en esta educación dinámica, vertiginosa y adaptativa que es exigida hacia los  que se educan, es priorizante no solo conocer  lo aportes tecnológico y sobre su uso;  sino permitir que los niños exploren esos mundos, los valoren y los hagan suyos en congruencia a las cinco competencias para la vida y en búsqueda de consumar el compromiso de aprender a aprender en un mundo de perpetuo cambio y desafío.

En congruencia y como parte de ese mismo discernimiento hacia lo que hoy en día permea no solo hacia los intereses formativos de nuestros programas de estudio, podemos atrevernos también a precisar  igualmente que la adquisición de competencias como parte central del discurso de moda en cuanto a la orientación del proceso enseñanza-aprendizaje, no podría entenderse como una simple sumatoria de aprendizajes de conocimientos, habilidades y actitudes; sino que el núcleo de aprendizaje de competencias, reside en la integración u “orquestación” de dichos contenidos, aunado a otros recursos cognitivos, que la persona dinamiza cuando afronta una tarea en una situación problema determinado.

De ahí que Perrenoud uno de los teóricos de esta reforma ha insistido que la demostración de que se posee una competencia reside precisamente en la movilización de saberes y recursos cognitivos, que ocurre y es pertinente en un contexto o situación real y concreta. Precisamente  en ello reside la complejidad del aprendizaje de competencias, pues la persona debe movilizar, integrar y situar en contextos sus conocimientos teóricos y metodológicos, actitudes, habilidades específicas e incluso esquemas motores o de percepción que pudieran ser pertinentes a la situación que afronta.

Igualmente César Coll afirma que dicha noción utilitaria y práctica de una competencia  y entendida como se ha delineado, contribuye de manera considerable a la educación, ya que sitúa en un primer plano la funcionalidad de los aprendizajes logrados; así como su significatividad. Aportando también la idea de que es indispensable arribar a la integración de distintos tipos de conocimientos, a la par de que es reconocida la especificidad de lo que se enseña y se evalúa.

Poniendo énfasis en la idea de capacidades a la vez situadas, es decir; capacidades que incluyen en su caracterización la referencia a conocimientos y situaciones determinadas, destacando la importancia de los contextos de referencia, que remiten a los procesos de adquisición como de uso, y que no puede dejarse en la obviedad cuando se enseñan o se evalúan.

De ahí que refugiarse en una concepción errónea o ir en retroceso sobre las prácticas añejas que hoy pretenden ser superadas con los nuevos aportes; es de suma importancia ser generalizadas, reentendidas y pero ante todo puestas en práctica en cualquier entorno educativo, “retomando, el modelo de competencias se sitúa en la convergencia de la cultura, la tecnología y las instituciones, en la cultura al contribuir en el mejoramiento de las formas de producir y consumir de la sociedad; en la tecnología, en tanto procurará participar en los procesos de transformación y adecuación de satisfactores a las condiciones sociales; y en las instituciones, al propiciar una forma organizada de acción para el logro de los fines” (ALVAREZ, 2010).

Ya que se afirma que desde la mirada socioconstructivista de este nuevo enfoque por competencias, que cubre hoy a la educación básica;  las competencias se deben aprenderse  en el seno de una comunidad de práctica, sea ésta una comunidad de aprendizaje ligada a la institución escolar o una comunidad profesional, porque es innegable que hoy es posible aprender múltiples cosas de acuerdo a los contextos en que nos enrolamos, pero ninguna institución como la escuela será la tenga la responsabilidad para que se  desarrollen competencias de manera sistemática, intencionada, regulada y en complejidad creciente.
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Pero de igual modo a la hora de instrumentar la educación  basada de competencias, es posible concebirla de distintas maneras, la cual la más común pero restrictiva de definirla, consiste en generar un listado de tareas discretas y relativamente  independientes y concluir con listas pormenorizadas de tareas que indican desempeños poco complejos, conduciendo a la definición de las competencias como variantes de objetivos conductuales de bajo nivel de complejidad, centrados en el saber  hacer rutinario, que centrado en el trabajo áulico se reduce por igual  a la enseñanza de técnicas y ejercitarlas.

Mientras que un segundo modelo consiste en definir atributos de carácter general considerados indispensables para desempeñar de manera eficiente un dominio o profesión; por ejemplo cuestiones como el pensamiento crítico o las habilidades de comunicación se elevan a  las categorías de competencias generales, pero no se delimitan los contextos funcionales y situaciones de aplicación específicos. Esta perspectiva también goza de amplia popularidad en el diseño curricular y ha derivado en referenciales de competencias genéricas, libres de contenido y contexto; así como en cursos extracurriculares donde se busca dotar a los estudiantes de competencias para pensar, comunicarse, colaborar entre otras.

Una tercera opción pretende combinar el enfoque de habilidades complejas y generales con el contexto en que se aplican, reconociendo el carácter situado del conocimiento, afirmando que en este modelo la noción de competencia es relacional, porque se concibe como una compleja estructura de atributos necesarios para el desempeño en situaciones específicas. Enfoque último del que hago simpatía pretende ser integrador u holístico, porque incluye las tareas, los atributos y el contexto, además de los elementos de juicio o aspectos éticos como elementos de desempeño competente.

Recordando que la educación basada en competencias enfatiza lo que los estudiantes saben hacer, no solo los conocimientos adquiridos. En consecuencia, la evaluación de dicho aprendizaje tomará como base la ratificación, mediante evidencias de los resultados y del nivel de desempeño alcanzado; dichos resultados se fundamentarán en los estándares de competencias. Teniendo como meta fundamental la adquisición de capacidades situadas de orden superior, relevantes para el desarrollo de la persona y para su participación social o profesional.

Tomando  en cuenta lo  anterior y a modo de  matiz teórico,  que sin duda debe ser un pilar significativo o punto de partida para reencauzar esfuerzos formativos en el aula de este siglo, surge a la luz una primordial pregunta:

 ¿Cómo es posible que estos elementos que se han discutido puedan ser llevados a un aula rural multigrado si es ahí donde existen más problemas?

Es por lo cual  urgente precisar que movido por tales acepciones y anhelos de llegar a ser un eficiente mediador y acercar a los alumnos más que objetos de aprendizajes (contenidos) estructurar bases de competencias, se permitan no solo abatir rezagos como la falta de comprensión lectora, la producción escrita o la resolución de problemas que no solo afectan a ese medio sino es generalizado.

Situación que ha invitando a no solo reconceptualizar el quehacer docente, sino a pulir múltiples competencias  como las que ha sugerido Perrenoud en una de sus obras, pero que cimentadas en la práctica reflexiva constante y sistemática hagan de esta ardua labor un verdadero rol formativo que englobe no solo la actuación sólida e interrelacionada de los actores directos del proceso (maestros-alumnos), sino otros más como los padres de familia;  que entendiendo la necesidad de dar un vuelco a las prácticas rutinarias, improvisadas e incluso fuera de contexto que en muchos recintos aun son observados, no logran en nada formar integralmente a los ciudadanos del futuro.

Porque un educador del presente siglo sin integrar una gama de capacidades y sin reflexión ante su quehacer e impacto de su práctica, según se afirma; es como elemento instrumentalista y ejecutor sin inferencias y carente de tacto pedagógico, por lo cual bien vale la pena enunciar que esta  concepción vanguardista del proceso de intervención docente cotidiano, un punto de partida sería: “el análisis de la práctica, el trabajo sobre el habitus y el trabajo por situaciones-problemas son dispositivos de formación que tienen como objetivo desarrollar la práctica reflexiva y se refieren a ella abiertamente. Pero no bastan. Es importante reorientar las formaciones temáticas, transversales, tecnológicas, didácticas e incluso disciplinarias (sobre los conocimientos que hay que enseñar), en dirección a una práctica reflexiva, y convertir ésta última en el hilo conductor de un procedimiento clínico de formación presente de principio a fin del recorrido”.(PERRENOUD,2007).

En consecuencia y también como punto de partida no queda más que hablar el mismo lenguaje de los programas de estudio, e ir en base a competencias específicas de cada docente  permitiendo preparar planes de clase fincados en proyectos, estudios de casos  o aprendizaje basados en problemas; que permitan no solo movilizar conocimientos, habilidades y actitudes, sino permitan hacer  pensar y recurrir al despliegue de procesos intelectuales, estructurando  formas de pensamiento lógico e integrativo en los alumnos frente a no solo a demandas de contextos áulicos sino para solucionar problemas de la vida diaria.

Ya que como se ha dicho parte de estas reformas acusantes e impostergables que debemos asumir hoy en día; en un contexto tan característico como el rural y con grupos multigrado, obliga a no solo a un profundo conocimiento del currículo, sino a un verdadero arte para la flexibilidad requerida frente a exigencias diversas producto de la multiculturalidad, los antecedentes y la desvinculación entre el aula y la familia.

Proponiendo retos inmediatos cada vez más desafiantes no solo al intelecto del individuo que enseña para abordar el aprendizaje de forma transdiciplinaria, sino de asumir un rol de verdadero gestor de aprendizajes que brinde no solo múltiples formas de acercarse a los aprendizajes sino hacia el desenvolvimiento a futuro y adaptativo de las nuevas exigencias del entorno.
Por que explorar y particularizar las más profundas características de ese medio donde tanto padres como alumnos no comparten una visión o proyecto positivo de vida asociado a la formación que la escuela pudiera aportar para el desarrollo social y faltando mucho por hacer  para cambiar esa concepción que limita los alcances formativos y en  función a conseguir que la escuela sea un elemento de cambio y dinamismo en estos entornos.

Es por ello que la función social del magisterio y su intervención pedagógica que se requiere sea aquella que obedezca a una integración sólida entre metodología, enseñanza-aprendizaje y recursos que hagan del aula un lugar de aprendizaje real que mas que exhortar verbalmente a los niños que perseveren  en el intento por asistir  y formarse  a partir de  las experiencias formativas del aula y reforzadas por el contexto, se les estimule intrínsecamente para que cada día acudan al aula movidos por una sed de aprendizaje que los haga consientes de que acudir a la escuela es una oportunidad de autorealizarse.

Por lo cual como intención sublime no quedaría de lado que la actuación docente sea caracterizada por una oportunidad en el aula para formarse mediado por actividades productivas, reflexivas y llenas de sentido que no solo tomen en cuenta intereses, necesidades o deficiencias de aprendizajes que al mismo tiempo contribuyan a la equidad y lo cualitativo de lo que es aprendido, ya que mucho ha faltado, dando como secuelas la “aberrante” idea de que en éstos medios solo se adquieran como compromisos básicos fundamentales el enseñar a leer, escribir, contar en los alumnos y quedando en el aire el planteamiento ¿Qué acaso con eso hoy la sociedad del presente se le garantizaría adaptarse  a las exigencias del presente siglo?. 

Respuesta adversa a este planteamiento que obliga  no solo a buscar la proyección de ese quehacer áulico tomando todo lo que esté al alcance como recursos de aprendizajes  como portadores de textos, problemas, interacción con el medio, o situaciones didácticas que no solo traigan al aula escenarios realistas de actuación que como Freinet  propuso en diversos tratados como la escuela activa o para la vida y al educando se la habrá un horizonte moderno en el cual sus capacidades de comunicación, producción y movilización de competencias sean las llaves para protagonizar un rol activo y socioconstructivo que de la mano de una escuela democrática e inclusiva sea una realidad frente a la apatía general de quienes hasta hoy conceptualizan que en estos medios rurales donde hay muchos factores adversos solo se acudan a devengar medianamente un salario sin preocuparse del compromiso social que enviste la función de un docente comprometido y preocupado por sus semejantes.

Avances cualitativos que para ser entendidos y explicados hagan ver a la evaluación de acciones no solo la pertinencia de éstas sino monitorear efectivamente las intenciones formativas instauradas en el aula; ya que hoy en día en este tenor de ideas, la idea de evaluar no se disocia de esas intenciones formativas, llegando a adquirir una connotación especial y efectiva que entre sus características más básicas están las que siguen,  pero que antes de entrar en particularidades debe precisarse la visión evolutiva de la que ha sido parte.

Dentro de las aulas, muchos compañeros continúan realizando prácticas evaluativas por costumbre o hábito sin tener una reflexión suficiente que les permita cuestionar el sentido de las mismas. Poco o casi nada reparamos en la comprensión de sobre el qué, porqué o para que evalúo, recayendo en una obediencia normativo-institucional con énfasis en las calificaciones o la acreditación y no desde una óptica más pedagógica que nos permita tomar decisiones en beneficio del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Derivado de ello, en la actualidad preocupados en hacer coincidir los indicadores anteriores a este proceso, se reconoce la imperiosa necesidad de impulsar simultáneamente cambios profundos en la evaluación educativa, ya que se las prácticas de evaluación que hasta la fecha se han preservado como tener como única herramienta al examen bimestral, los  supuestos cambios pedagógicos que se persiguen no tendrían ninguna repercusión en el alumnado ni en la intención formativa.

 Evaluar en consecuencia desde la perspectiva socioconstructivista es reflexionar sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje, porque se considera que es una parte integral de dicho proceso. Buscando poner en primer término las decisiones pedagógicas del maestro para promover una enseñanza verdaderamente adaptativa que atienda a la diversidad del alumnado.

Radicando en más que inhibir habilidades o promover el etiquetado y la clasificación numérica de nuestros alumnos, conseguir en ocuparse de la regulación de la enseñanza y el aprendizaje y por último en favorecer el traspaso de la heteroregulación a la autorregulación de los alumnos en materia de aprendizajes y de la misma fase evaluativa.

Porque entrar en pormenores de las práctica tan arraigadas que se efectúan en los entornos rurales y particularmente con grupos multigrado, se sigue pensando que el evaluar es hacer múltiples exámenes escritos para cada grupo y lograr que los alumnos no se copien olvidando el fin pedagógico e informativo que esta práctica debería caracterizarla para no solo averiguar qué tan eficiente ha sido la actuación de los niños y la pertinencia del quehacer docente.

A MODO DE CONCLUSIONES.

Entender el protagonismo que un nuevo maestro del presente siglo debe asumir debido a las exigencias impostergables de innovar sus práctica docente y en consecuencia sus resultados, es entender que no solo ser requiere  de una urgente profesionalización para lograr llegar a ser un eficaz mediador del aprendizaje, y que posibilitado de múltiples formas para el diseño de situaciones de aprendizaje contribuya a formar individuos dotados de múltiples habilidades de pensamiento para el aprendizaje permanente y las competencias necesarias para garantizar su adaptación a los nuevos desafíos del presente siglo.

Desafíos intelectuales, procedimentales y actitudinales que permitan no solo actuar con propiedad sino estar en correlación con las demandas de individuos que sepan hacer con saber y consientes de las consecuencias de ese hacer; es decir competentes, para no solo interrelacionarse con su entorno, con sus semejantes y con el medio laboral que  hoy en día marcan no solo la pauta de procesos institucionalizados sino en función a otros indicadores, donde la educación no podía estar al margen o no contribuir a dichas finalidades.

Pero que es urgente precisar que en medios tan adversos como los rurales, donde si bien existen mayores rezagos y complejidades para forjar seres con capacidades integrales, mucho de lo que se puede alcanzar está propiciado por los elementos que guían el proceso educativo; por consiguiente, es de suma importancia que la generalización de esa preocupación sea compartida y desde el punto más que ético y social se contribuya a gestionar aprendizajes de calidad a pesar de las adversidades y problemas que en estos entornos menos favorecidos desde muchas reformas atrás y a pesar de múltiples programas aun existen tropiezos sobre lograr una educación de calidad y pertinencia.

Derivándose  de esta intención no solo la necesidad de entender teóricamente los fines que en los lineamientos o programas se estipulan sino en complemento debe existir esa concientización por hacer algo hacia estos entornos que mediados por actividades formativas que engloben el contexto, los intereses y la interculturalidad, permitan contribuir a una educación de calidad centrada en necesidades y en múltiples oportunidades para la confección de una nueva escuela que comparta características de inclusión, innovación y respeto hacia el derecho de gozar de una educación de calidad, equitativa y adaptada a las necesidades más inmediatas de quienes la demandan.




PROPUESTAS PARA CONSOLIDAR EL PROCESO DE MEDIACIÓN PEDAGÓGICA EN EL AULA DEL SIGLO XXI.



1.- Orientar acciones efiaces que permitan que los docentes del siglo XXI refuercensus referentes tórico-metodológicos a través de capacitaciones efectivas para convertirse en un eficaz mediador pedagógico en el aula. 

2.- Mediante un programa de estímulos individuales a la base magisterial lograr un aliciente para promover una postura reflexiva de su práctica pedagógica que contribuya a gestar un saber pedagógico sustentado teóricamente y digno ser compartido por diversas vías.

3.- Pugnar por una serie de acciones que promuevan la dotación de equipos de tecnología de punta como computadoras portátiles, proyectores de video y acceso a cursos en línea gratuitos a todos los docentes de educación básica que promuevan la creación de software educativo generado a partir de su saber pedagógico en el aula.

4.- Promover la creación de redes de aprendizaje virtual con la facilidad de compartir experiencias docentes exitosas e instalar internet de buena calidad en los centros de trabajo para que el proceso de mediació, sea un proceso indispensable en esta era de constantes cambios tecnológicos pasando verdaderamente de la sociedad de información a una del conocimiento.

5.- Facilitar la certificación de competencias digitales de la base magisterial que permita interactuar con los nuevos dispositivos electrónicos que en gran medida peuden contribuir a elevar significativamente la labor docente y sus resultados.



BIBLIOGRAFÍA.

ALVAREZ Ramos Javier (2010). México: Una nueva educación para el siglo XXI. Secretaría de educación Chiapas. México.

DIAZ Barriga Ángel (1997). Didáctica y currículum. Edit. Paidós Educador. México.

FRADE Rubio Laura (2009). Desarrollo de competencias en educación: desde preescolar hasta el bachillerato. Edit.  Inteligencia Educativa. México.

LERNER Delia (2001). Leer y escribir en la escuela. Lo real, lo posible, lo necesario. Edit. Fondo de cultura económica. México.

Perrenoud Philippe (2007). Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar. edit. Grao. México.

 -----  (1997). Construir competencias desde la escuela. Edit. J.C. Sáez. México.

SEP-RIEB. Diplomado para docentes de primaria modulo tres: Evaluación para el aprendizaje en el aula. SEP. México 2009.