BREVE ENSAYO.
LA
PLANIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA Y SU IMPACTO EDUCATIVO.
VLADIMIR
ALEXANDER DE LA ROSA TUN.
ASESORA
MTRA.MARTA PATRICIA LÓPEZ Y LÓPEZ.
TAPACHULA; CHIAPAS. FEBERO DE 2012.
INTRODUCCIÓN.
La planificación como parte del proceso administrativo
ha sido la directriz sustancial para el alcance de objetivos institucionales o
empresariales que ha permitido racionalizar esfuerzos físicos, económicos y
sobre todo consumar intenciones eficaces de quienes hacen uso de sus principios. Principios que
al igual que toda ciencia ha pasado por diversos momentos históricos o
paradigmas como son el clásico, el orientado a los sistemas, al desarrollo y a
lo prospectivo.
Pero cuando atañe a la planificación
educativa a nivel macro ha existido una polémica insoslayable por sus ejes
rectores, las metas y la designación de planes alejados de las bases quienes
serán las encargadas de hacer realidad sus acciones.
Más hoy; hablar de planificación derivada de
una acción central que defina los planes de acciones microinstitucionales,
tendrá que traducirse y entenderse primeramente las intenciones estandarizadas
de los proyectos nacionales o de desarrollo para hacer alcanzable las metas de
la escuela y en función de los requerimientos de cada docente y de las
necesidades educativas de los alumnos hacia quienes deben ser impulsada la
previsión y la designación de roles efectivos.
Por lo que en ese primer afán de
entendimiento para luego definir acciones que patenticen dichos roles, el
presente ensayo buscará dar una apreciación subjetiva de este concepto para
posteriormente enunciar algunas responsabilidades de cada elemento involucrado
para alcanzar metas educativas pero sobre todo enarbolando la intención
educativa de la nueva reforma y sus principios.
LA PLANIFICACIÓN DE LA
ENSEÑANZA Y SU IMPACTO EDUCATIVO.
El presente ensayo como se ha manifestado tiene por finalidad explayar y defender al
mismo tiempo tres tesis fundamentales para comprender el concepto de
planificación educativa que debería imperar como verdadero catalizador hacia la
modernización de la situación actual educativa y los matices teóricos que deben
delimitar su acción y su procedimiento.
Uno: Toda planificación educativa dígase a
nivel macro o a nivel micro
institucional, debe emanar de la base magisterial y de las necesidades sociales reales para que
tenga el sentido de pertenencia y encuentre en sus involucrados una adecuada
reciprocidad para echar andar su ejecución.
Dos: La planificación como proceso y como
medio a la vez debe tener un valor no
solo estimativo sino también intencional que busque la armonía, la cohesión
social, lejos del divisionismo y la clasificación que ha imperado hasta estos
días.
Tres. La planificación en el presente tendrá
que recobrar su significado a partir de necesidades no solo sociales sino de
justicia y equidad que parecen ser rasgos que no los distinguen y sobre todo en
una era global en que vivimos, pareciera que la planificación hoy está muy
delimitada en la “tinta y papel” e incongruente con la realidad donde los más
favorecidos económicamente dictan las acciones o modelos.
Por lo tanto, hablar de planificación o planeación
educativa, denotando ambos conceptos a modo de sinónimos; hoy sabemos que
planear ha sido una de las necesidades primordiales del hombre desde la
multiplicación de necesidades y la asunción de roles para sacar adelante el
trabajo en colectivo o simplemente para consumar la supervivencia de cada
integrante de un grupo al que pertenece.
Planeación por lo cual aunado a los diversos
momentos históricos y las grandes
multiplicaciones de las necesidades que día a día fueron apareciendo junto a la
división de trabajo o con el vertiginoso y exponencial crecimiento de la
humanidad, exigió sistematizar procesos que involucraron no solo las
experiencias de antaño, sino también las investigaciones sobre cómo poder
delegar responsabilidades, monitorear el avance y ejercer el control en las
diversas fases que lo integran.
Evolución que como sabemos adaptó un
procedimiento clásico en sus inicios, donde las acciones lineales eran prever
lo que se necesitaba, los recursos con que se contaba delimitar los planes y
ejecutarlos; en pocas palabras: “qué
hago ó qué puedo hacer con lo poco o mucho que tengo”. Después de ello aparece
un modo analógico de hacer las cosas con el avance de la tecnología y la
aparición de los primeros ordenadores conocidos como el enfoque de sistemas
donde se da base a lo cíclico del modo de proceder y la incipiente labor auto evaluativa
o retroalimentadora.
Complementando estos dos primeros paradigmas el
enfoque orientado al desarrollo y el prospectivo, siendo este último el que
puntualiza la elaboración y ejecución de planes actualmente, consumando la actividad interdisciplinaria y la
responsabilidad compartida o método
participativo.
Por lo tanto, entender dichos sucesos y
principalmente este último que define John Friedman advirtiendo que la
planeación innovadora se distinguirá por tres características básicas entre las que se encuentran: la búsqueda del
cambio institucional, la orientación a la acción y la movilización de recursos
para su realización. Y siendo esta la
que en teoría hoy está imperando en los
nuevos diseños y modelos a seguir en la planeación educativa a nivel macro que
lejos de favorecer a los avances realistas del aspecto educativo de los pueblos
existe un fuerte divisionismo y resistencia.
De allí que sea válido y como materia de este ensayo defender las tesis que
con antelación han sido enunciadas.
1.- Toda planificación educativa debe emanar
de las bases y obedecer a una realidad social real para que exista respuesta y
adaptación de sus involucrados.
En el
génesis del proceso mismo que da origen al proceso planificador y tomando en
cuenta lo que al diagnóstico refiere como parte crucial y como punto de
partida, en la actualidad ha estado muy alejada a hacer valer todo su potencial
soslayando la importancia de priorizar las diversas necesidades educativas de
los alumnos, los contextos y la dificultad para canalizar recursos necesarios.
Es
decir; el proceso de diagnóstico deberá ser aquel que prevea según Álvarez
Gracia los siguientes por menores:
El diagnóstico tiene
un conjunto de antecedentes representados por el horizonte retrospectivo o
histórico; y sus consecuencias, representados por la proyección y pronóstico
sobre el futuro estado de la actividad o sistema en el horizonte de previsión
(Álvarez García, 2006)
Fenómeno que ha fallado en el caso mexicano,
ya que ha estado alejado de las múltiples necesidades y que a pesar de la
loable intención histórica que no debe quedarse de lado, gestadas a partir de múltiples
movimientos planificadores de los grandes maestros mexicanos del siglo XX como
Bodet, Vasconcelos, Baranda Osorio o Justo Sierra; hoy a varias décadas de
distancia no se logran aun consumar sus ideales educativos que rigieron sus
planes en la política educativa de estado y sus aspiraciones superiores.
Por lo que la presente reforma que hoy rige los nuevos esfuerzos educativos
del país, argumentan retomar las aspiraciones de dichos personajes promulgando
una calidad educativa impostergable y un cúmulo de acciones que sumando
esfuerzos múltiples permitan mejorar la situación socio educativa; pero gran
parte de este legado aun no se refleja ni en el diagnóstico ni en lo filosófico
de este planteamiento que textualmente podemos encontrar en el nuevo currículo
2011 de la educación básica donde a grandes rasgos también puntualiza:
La reforma Integral
de la educación Básica tiene un vínculo de continuidad que integra una suma de
esfuerzos precedentes, porque recupera la visión que tuvo José Vasconcelos para
reconocer en la universalidad de la
educación, espacio propicio para construir y recrear nuestro ser como
mexicanos; el esfuerzo metódico y constante desplegado para organizar el plan
de Once años, impulsado por Jaime Torres Bodet…..la visión de futuro y el
impulso para generar instituciones que trascendieron en el tiempo.(SEP,2011)
Visión y misión derivado de dicho
planteamiento que en torno a la planificación derivada de este acuerdo, no se
logre encontrar en primer lugar hacer de la reforma una cuestión de pertenencia
porque en el plano social y principalmente en el gremio magisterial no existió
el conceso real hacia los involucrados como son los maestros y padres de
familia, quienes resultan piezas claves y actores que sin estos elementos no
será de del todo o nada posible.
Intención central planificadora que como se
estipuló en la década de los años 70´s en el Salvador con el caso Béneke si
bien restituyó el paradigma de planificación; en México no se logra la
articulación de las intenciones más sentidas ni mucho menos la fase de
diagnóstico eficaz que valide acciones planificadoras pareciendo que no tuvo en
cuenta los principales problemas y las raíces históricas de nuestro pueblo y
sus heterogeneidad o pluralidad que la define o matiza.
Por
lo que el caso Béneke como un verdadero
estratega de siglo pasado según se dice: Consideraba que para poder llevar
acciones efectivas de cambios sociales es contundente el apoyo económico y político de los que
toman las decisiones. Aunque una de sus limitaciones
fue no concebir la delegación de responsabilidades, lo cual le trajo
como consecuencia no avanzar como la sociedad esperaba, en materia educativa.
Es decir si bien el caso Béneke marcó si bien
un “parteaguas” en Latinoamérica y recurriendo desde entonces a un poco a la descentralización en la toma de
decisiones, hoy lo que es urgente en
nuestro caso especifico es conocer los antecedentes del caso mexicano, para
poder recomponer el camino hacia la verdadera pluralidad en cuanto a la
elaboración de un diagnóstico que efectivamente sea el idóneo no solo para
permitir el eficaz reparto del gasto público en la educación como emisión vital
para disminuir disparidades, sino para consumar la equidad y el desarrollo
oportuno de los quienes más lo necesitan.
Ya que en otro tenor de ideas; la presente reforma y los avances de
planificación si bien han sido indiscutibles, producto de la aplicación de los
principios interdisciplinarios de la planeación moderna, hoy más que nunca es de
vital importancia más que erradicar todos los elementos incluidos en la
planificación estandarizada que esta incluye, tomar en cuenta algunas
modificaciones en particular como escuchar
las necesidades de la base trabajadoras
en cuanto a opciones de superación, salario, estabilidad laboral, que es uno de
los elementos de mayor significado para el alcance de las intenciones
formativas para el presente, pero sobre todo hacia el futuro.
Futuro incierto y dinámico a la vez que exige no solo que la planificación
contemple mejores acciones, sino promueva la suma de mejores elementos capacitados
en toda la extensión de la palabra para enfrentar el desafío de educar no solo
para la libertad sino para la competencia global e incluyente.
Ya que hablar del aspecto educativo y en
palabras de un filósofo como lo es Fernando Savater, la escuela debería
redefinir y revalidar su función social y su importancia que lejos de ese
concepto hoy no goza de tal reputación e importancia, ni de la integración de
otros elementos sociales que también tienen incumbencia:
La
tarea actual de la escuela resulta así doblemente complicada. Por una parte,
tiene que encargarse de muchos elementos de formación básica de la conciencia
social y moral de los niños (educandos) que antes eran responsabilidad de la
socialización primaria llevada a cabo en el seno del la familia. Ante todo,
tienen que suscitar el principio de realidad necesario para que acepten
someterse al esfuerzo de aprendizaje, una disciplina que es previa a la
enseñanza misma pero que ellos deben administrar junto con los contenidos
secundarios de la enseñanza que les son tradicionalmente propios. (Savater,1997).
2.- La
planificación como proceso y como medio a la vez debe tener un valor no solo estimativo sino
también intencional que busque la armonía, la cohesión social, lejos del
divisionismo y la clasificación que ha imperado hasta estos días.
De la mano del esbozo anterior, la
planificación central o a nivel macro no deberá estar alejada como hemos visto
de la realidad acusante que prevalece entre la teoría y la práctica, pero según
la importancia esta siguiente tesis debe ostentar un verdadero valor no solo
como instrumento rector de acciones a nivel de política de estado sino como
valor humano y humanizante.
Precisando con anticipación que del terminó política podemos concebir por
igual dos caras de la misma moneda: el factor “politics” que implica ir en
búsqueda de un desarrollo educativo fincado en objetivos, principios pero
regidos por una ideología hegemónica, mientras que “policy” determina un plan
de acción o programa.
Política entonces denotada en su valor como
eje rector de acciones, que ha obedecido desde antaño a determinar los
propósitos que conduzcan los esfuerzos educativos de todo país y de ahí su
normatividad para no salirse de tal
plano de acción o intención formativa, lo cual es incuestionable acorde a su
base legal plasmada en planes de desarrollo o reformas.
Pero en otro sentido dicha planificación, debería consumar su valor debido a su
intencionalidad en favorecer equitativamente y con justicia social su producto
de instrucción hacia las bases a quienes es orientada, en este caso los alumnos
quienes son la base de las futuras generaciones que suplirán y proyectarán a la
nación ante el mercado laboral y hacia su propio desarrollo.
Valor intrínseco plasmado en lo anhelos y
principios del artículo tercero constitucional y el 7° de la ley general de
educación que en ese rubro pueda
estipular: “la educación que imparta el estado tiene como intención contribuir
al desarrollo integral del individuo, para que ejerza plena y responsablemente
sus capacidades humanas” (SEP, 2011).
Pero qué pasa como consecuencia de la
invalidez de la tesis anterior al sentirse que toda planificación central está alejada de toda pertinencia y pluralidad de
ideas y hacia las intenciones normativas
o teleológicas que la deben guiar, si bien existe el valor normativo que se
respalda en la susodicha normatividad que es incuestionable; pero que en la
realidad los principios de justicia, democracia y equidad distan de encontrarse
hacia las intenciones formativas de todos los beneficiarios del servicio
educativo.
Que por citar ejemplo hoy la política de
distribución del gasto público hacia la educación sea en función del aporte
estatal de cada entidad al PIB del país cuando no debería ser así, sino dar más
a los que menos tienen pero garantizando mediante una verdadera política de
transparencia y rendición de cuentas la ejecución de programas que promuevan el
desarrollo de nuestros pueblos más no programas “paliativos” del gobierno que
mas que despertar la movilidad social o el desarrollo comunitario, promueven la dependencia y la figura
paternalista del gobierno.
3.- La planificación en el presente tendrá
que recobrar su significado a partir de necesidades no solo sociales sino de
justicia y equidad que parecen ser rasgos que no los distinguen y sobre todo en
una era global en que vivimos, pareciera que la planificación hoy está muy
delimitada en la “tinta y papel” e incongruente con la realidad donde los más
favorecidos económicamente dictan las acciones o modelos.
Aunado a lo anterior también resulta prioritario
consumar tal significado hacia la importancia vital que incluye la
planificación que en el plano institucional debería matizarla, ya que
finalmente pugnar por una redimensión
total y exhaustiva precisa no solo debe
caer en una aspiración superflua e inalcanzable porque sobrado esta decir que
todo lo que a planificación central ha obedecido lejos de las racionalización
de los procesos que deberían encauzarla existe más intenciones políticas de la
clase gobernante que por favorecer la equidad educativa.
Equidad que no espera y que con el enfoque
educativo que hoy se alinean los aportes de la nueva era del conocimiento y las
necesidades de contexto donde los menos favorecidos son los que deben superar
el lastre que los ha cobijado a través del tiempo, impulsa más que a caer en la
especulación y el desencanto a ponernos a rediseñar las acciones contextuales
alejadas de la “tinta y el papel” o a las políticas de escritorio, impulsando
una nueva cosmovisión creadora que promueva la verdadera justicia social y la
equidad educativa.
Justicia y equidad que debe ser traducida en
una planificación más que centralista en una orientada y diseñada “in situ”
para lograr el impulso hacia obtención de bases sólidas de conocimiento y
herramientas intelectuales en cada discente, que de la mano de un curriculum
alineado a la política de planificación
de estado, permita fincar las bases del aprendizaje perpetuo y dinámico, donde
también la escuela y sus actores la acerquen a la vida, lejos de estereotipos
que hasta hoy han frenado diversas reformas sustanciales de estado, que si bien
como el caso Béneke han sido importantes esfuerzos; hoy en día resultan una
motivación para no dejarse aislar hacia la búsqueda de la confección de una
planificación innovadora y con tendencia al cambio, que no debe emanar como se
ha dicho de tendencias centralistas sino de la base misma del contexto o de la
realidad vivida porque es allí donde se encuentra la dialéctica del cambio y
del entendimiento del quehacer educativo.
CONCLUSIÓN
Hablar de planificación como sabemos es
polemizar uno de los conceptos ambiguos de toda la práctica del hombre hacia el
alcance de sus objetivos institucionales, siendo aun más controversial en el
aspecto educativo donde ningún modelo ha permitido estandarizar ni las
prácticas ni los puntos de acuerdo hacia su ejecución o pormenorización
teórica.
Planificación que además en el quehacer
político ha representado hasta hoy un sentido de pertenencia a grupos de poder
que dictaminan los rumbo de los países y
alejados en parte de los verdaderos valores humanos que deberían definir
a la educación como elemento emancipador o de desarrollo.
Caso en que como hemos visto múltiples tesis
pueden o deben esbozarse a partir de
este temática que por muy críticas y exploratorias que parezcan solo podrían
aterrizarse en una reelaboración de una planificación racional situada en
contraste con una teórica normativa que ha prevalecido desde antaño y que ha
seguido promoviendo la exclusión y la disparidad de sus resultados.
Por tales motivos abogar por una verdadera
planificación institucional en estos días es primordial primeramente entender
la evolución histórica, los vicios del pasado y aprender de lo que los diversos
aportes de ese estudio ha reflejado para consumar acciones integradoras hacia
la promoción de la verdadera justicia, equidad y democracia de las acciones
educativas emprendidas desde la escuela más que esperar que las planificaciones
centralistas obedezcan al cúmulo de detractores o a la resistencia radical e
infructuosa que hoy en día parece aflorar en el crisol de un nuevo paradigma
educativa.
BIBLIOGRAFÍA.
ÁLVAREZ GARCIA Isaías.
(2006). Planificación y Desarrollo de Proyectos Sociales y Educativos. Limusa.
México.
LEY GENERAL DE EDUCACIÓN. (2011). Ultima
Reforma. México.
SAVATER Fernando. (1997). El valor de Educar.
Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América. México.
SEP. (2011). Plan de Estudios Educación
Básica. México.
Excelente muy bueno sobre la planificación educativa
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