martes, 3 de julio de 2012

LA PLANIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA Y SU IMPACTO EDUCATIVO.



BREVE ENSAYO.
LA PLANIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA Y SU IMPACTO EDUCATIVO.



PRESENTA
VLADIMIR ALEXANDER DE LA ROSA TUN.

ASESORA
 MTRA.MARTA PATRICIA LÓPEZ Y LÓPEZ.





TAPACHULA;  CHIAPAS. FEBERO  DE 2012.



INTRODUCCIÓN.

La planificación como parte del proceso administrativo ha sido la directriz sustancial para el alcance de objetivos institucionales o empresariales que ha permitido racionalizar esfuerzos físicos, económicos y sobre todo consumar intenciones eficaces de quienes  hacen uso de sus principios. Principios que al igual que toda ciencia ha pasado por diversos momentos históricos o paradigmas como son el clásico, el orientado a los sistemas, al desarrollo y a lo prospectivo.

Pero cuando atañe a la planificación educativa a nivel macro ha existido una polémica insoslayable por sus ejes rectores, las metas y la designación de planes alejados de las bases quienes serán las encargadas de hacer realidad sus acciones.

Más hoy; hablar de planificación derivada de una acción central que defina los planes de acciones microinstitucionales, tendrá que traducirse y entenderse primeramente las intenciones estandarizadas de los proyectos nacionales o de desarrollo para hacer alcanzable las metas de la escuela y en función de los requerimientos de cada docente y de las necesidades educativas de los alumnos hacia quienes deben ser impulsada la previsión y la designación de roles efectivos.

Por lo que en ese primer afán de entendimiento para luego definir acciones que patenticen dichos roles, el presente ensayo buscará dar una apreciación subjetiva de este concepto para posteriormente enunciar algunas responsabilidades de cada elemento involucrado para alcanzar metas educativas pero sobre todo enarbolando la intención educativa de la nueva reforma y sus principios.



LA PLANIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA Y SU IMPACTO EDUCATIVO.

El presente ensayo como se ha manifestado  tiene por finalidad explayar y defender al mismo tiempo tres tesis fundamentales para comprender el concepto de planificación educativa que debería imperar como verdadero catalizador hacia la modernización de la situación actual educativa y los matices teóricos que deben delimitar su acción y su procedimiento.

Uno: Toda planificación educativa dígase a nivel macro o a nivel  micro institucional, debe emanar de la base magisterial  y de las necesidades sociales reales para que tenga el sentido de pertenencia y encuentre en sus involucrados una adecuada reciprocidad para echar andar su ejecución.

Dos: La planificación como proceso y como medio a la vez  debe tener un valor no solo estimativo sino también intencional que busque la armonía, la cohesión social, lejos del divisionismo y la clasificación que ha imperado hasta estos días.

Tres. La planificación en el presente tendrá que recobrar su significado a partir de necesidades no solo sociales sino de justicia y equidad que parecen ser rasgos que no los distinguen y sobre todo en una era global en que vivimos, pareciera que la planificación hoy está muy delimitada en la “tinta y papel” e incongruente con la realidad donde los más favorecidos económicamente dictan las acciones o modelos.

Por lo tanto, hablar de planificación o planeación educativa, denotando ambos conceptos a modo de sinónimos; hoy sabemos que planear ha sido una de las necesidades primordiales del hombre desde la multiplicación de necesidades y la asunción de roles para sacar adelante el trabajo en colectivo o simplemente para consumar la supervivencia de cada integrante de un grupo al que pertenece.

Planeación por lo cual aunado a los diversos momentos históricos  y las grandes multiplicaciones de las necesidades que día a día fueron apareciendo junto a la división de trabajo o con el vertiginoso y exponencial crecimiento de la humanidad, exigió sistematizar procesos que involucraron no solo las experiencias de antaño, sino también las investigaciones sobre cómo poder delegar responsabilidades, monitorear el avance y ejercer el control en las diversas fases que lo integran.

Evolución que como sabemos adaptó un procedimiento clásico en sus inicios, donde las acciones lineales eran prever lo que se necesitaba, los recursos con que se contaba delimitar los planes y ejecutarlos; en  pocas palabras: “qué hago ó qué puedo hacer con lo poco o mucho que tengo”. Después de ello aparece un modo analógico de hacer las cosas con el avance de la tecnología y la aparición de los primeros ordenadores conocidos como el enfoque de sistemas donde se da base a lo cíclico del modo de proceder y la incipiente labor auto evaluativa o retroalimentadora.

Complementando estos dos primeros paradigmas el enfoque orientado al desarrollo y el prospectivo, siendo este último el que puntualiza la elaboración y ejecución de planes actualmente, consumando  la actividad interdisciplinaria y la responsabilidad compartida  o método participativo.

Por lo tanto, entender dichos sucesos y principalmente este último que define John Friedman advirtiendo que la planeación innovadora se distinguirá por tres características básicas  entre las que se encuentran: la búsqueda del cambio institucional, la orientación a la acción y la movilización de recursos para su realización. Y siendo esta  la que en teoría hoy  está imperando en los nuevos diseños y modelos a seguir en la planeación educativa a nivel macro que lejos de favorecer a los avances realistas del aspecto educativo de los pueblos existe un fuerte divisionismo y resistencia.

De allí que sea válido y como  materia de este ensayo defender las tesis que con antelación han sido enunciadas.

1.- Toda planificación educativa debe emanar de las bases y obedecer a una realidad social real para que exista respuesta y adaptación de sus involucrados.

 En el génesis del proceso mismo que da origen al proceso planificador y tomando en cuenta lo que al diagnóstico refiere como parte crucial y como punto de partida, en la actualidad ha estado muy alejada a hacer valer todo su potencial soslayando la importancia de priorizar las diversas necesidades educativas de los alumnos, los contextos y la dificultad para canalizar recursos necesarios.

 Es decir; el proceso de diagnóstico deberá ser aquel que prevea según Álvarez Gracia los siguientes por menores:

El diagnóstico tiene un conjunto de antecedentes representados por el horizonte retrospectivo o histórico; y sus consecuencias, representados por la proyección y pronóstico sobre el futuro estado de la actividad o sistema en el horizonte de previsión (Álvarez García,  2006)


Fenómeno que ha fallado en el caso mexicano, ya que ha estado alejado de las múltiples necesidades y que a pesar de la loable intención histórica que no debe quedarse de lado, gestadas a partir de múltiples movimientos planificadores de los grandes maestros mexicanos del siglo XX como Bodet, Vasconcelos, Baranda Osorio o Justo Sierra; hoy a varias décadas de distancia no se logran aun consumar sus ideales educativos que rigieron sus planes en la política educativa de estado y  sus aspiraciones superiores.

Por lo que la presente reforma  que hoy rige los nuevos esfuerzos educativos del país, argumentan retomar las aspiraciones de dichos personajes promulgando una calidad educativa impostergable y un cúmulo de acciones que sumando esfuerzos múltiples permitan mejorar la situación socio educativa; pero gran parte de este legado aun no se refleja ni en el diagnóstico ni en lo filosófico de este planteamiento que textualmente podemos encontrar en el nuevo currículo 2011 de la educación básica donde a grandes rasgos también puntualiza:

La reforma Integral de la educación Básica tiene un vínculo de continuidad que integra una suma de esfuerzos precedentes, porque recupera la visión que tuvo José Vasconcelos para reconocer en la universalidad de  la educación, espacio propicio para construir y recrear nuestro ser como mexicanos; el esfuerzo metódico y constante desplegado para organizar el plan de Once años, impulsado por Jaime Torres Bodet…..la visión de futuro y el impulso para generar instituciones que trascendieron en el tiempo.(SEP,2011)


Visión y misión derivado de dicho planteamiento que en torno a la planificación derivada de este acuerdo, no se logre encontrar en primer lugar hacer de la reforma una cuestión de pertenencia porque en el plano social y principalmente en el gremio magisterial no existió el conceso real hacia los involucrados como son los maestros y padres de familia, quienes resultan piezas claves y actores que sin estos elementos no será de del todo o nada posible.

Intención central planificadora que como se estipuló en la década de los años 70´s en el Salvador con el caso Béneke si bien restituyó el paradigma de planificación; en México no se logra la articulación de las intenciones más sentidas ni mucho menos la fase de diagnóstico eficaz que valide acciones planificadoras pareciendo que no tuvo en cuenta los principales problemas y las raíces históricas de nuestro pueblo y sus heterogeneidad o pluralidad que la define o matiza.

Por lo que  el caso Béneke como un verdadero estratega de siglo pasado según se dice: Consideraba que para poder llevar acciones efectivas de cambios sociales es contundente  el apoyo económico y político de los que toman las decisiones. Aunque una de sus  limitaciones  fue no concebir la delegación de responsabilidades, lo cual le trajo como consecuencia no avanzar como la sociedad esperaba, en materia educativa.
Es decir si bien el caso Béneke marcó si bien un “parteaguas” en  Latinoamérica  y recurriendo desde entonces a un poco  a la descentralización en la toma de decisiones, hoy lo que es urgente  en nuestro caso especifico es conocer los antecedentes del caso mexicano, para poder recomponer el camino hacia la verdadera pluralidad en cuanto a la elaboración de un diagnóstico que efectivamente sea el idóneo no solo para permitir el eficaz reparto del gasto público en la educación como emisión vital para disminuir disparidades, sino para consumar la equidad y el desarrollo oportuno de los quienes más lo necesitan.

Ya que en otro tenor de ideas;  la presente reforma y los avances de planificación si bien han sido indiscutibles, producto de la aplicación de los principios interdisciplinarios de la planeación moderna, hoy más que nunca es de vital importancia más que erradicar todos los elementos incluidos en la planificación estandarizada que esta incluye, tomar en cuenta algunas modificaciones en particular como  escuchar las necesidades de la  base trabajadoras en cuanto a opciones de superación, salario, estabilidad laboral, que es uno de los elementos de mayor significado para el alcance de las intenciones formativas para el presente, pero sobre todo hacia el futuro.

Futuro incierto y dinámico a  la vez que exige no solo que la planificación contemple mejores acciones, sino promueva la suma de mejores elementos capacitados en toda la extensión de la palabra para enfrentar el desafío de educar no solo para la libertad sino para la competencia global e incluyente.

Ya que hablar del aspecto educativo y en palabras de un filósofo como lo es Fernando Savater, la escuela debería redefinir y revalidar su función social y su importancia que lejos de ese concepto hoy no goza de tal reputación e importancia, ni de la integración de otros elementos sociales que también tienen incumbencia:


La tarea actual de la escuela resulta así doblemente complicada. Por una parte, tiene que encargarse de muchos elementos de formación básica de la conciencia social y moral de los niños (educandos) que antes eran responsabilidad de la socialización primaria llevada a cabo en el seno del la familia. Ante todo, tienen que suscitar el principio de realidad necesario para que acepten someterse al esfuerzo de aprendizaje, una disciplina que es previa a la enseñanza misma pero que ellos deben administrar junto con los contenidos secundarios de la enseñanza que les son tradicionalmente propios. (Savater,1997).

2.-  La planificación como proceso y como medio a la vez  debe tener un valor no solo estimativo sino también intencional que busque la armonía, la cohesión social, lejos del divisionismo y la clasificación que ha imperado hasta estos días.

De la mano del esbozo anterior, la planificación central o a nivel macro no deberá estar alejada como hemos visto de la realidad acusante que prevalece entre la teoría y la práctica, pero según la importancia esta siguiente tesis debe ostentar un verdadero valor no solo como instrumento rector de acciones a nivel de política de estado sino como valor humano y humanizante.

Precisando con anticipación  que del terminó política podemos concebir por igual dos caras de la misma moneda: el factor “politics” que implica ir en búsqueda de un desarrollo educativo fincado en objetivos, principios pero regidos por una ideología hegemónica, mientras que “policy” determina un plan de acción o programa.

Política entonces denotada en su valor como eje rector de acciones, que ha obedecido desde antaño a determinar los propósitos que conduzcan los esfuerzos educativos de todo país y de ahí su normatividad  para no salirse de tal plano de acción o intención formativa, lo cual es incuestionable acorde a su base legal plasmada en planes de desarrollo o reformas.


Pero en otro sentido dicha planificación,  debería consumar su valor debido a su intencionalidad en favorecer equitativamente y con justicia social su producto de instrucción hacia las bases a quienes es orientada, en este caso los alumnos quienes son la base de las futuras generaciones que suplirán y proyectarán a la nación ante el mercado laboral y hacia su propio desarrollo.

Valor intrínseco plasmado en lo anhelos y principios del artículo tercero constitucional y el 7° de la ley general de educación  que en ese rubro pueda estipular: “la educación que imparta el estado tiene como intención contribuir al desarrollo integral del individuo, para que ejerza plena y responsablemente sus capacidades humanas” (SEP, 2011).

Pero qué pasa como consecuencia de la invalidez de la tesis anterior al sentirse que toda planificación central está  alejada de toda pertinencia y pluralidad de ideas y  hacia las intenciones normativas o teleológicas que la deben guiar, si bien existe el valor normativo que se respalda en la susodicha normatividad que es incuestionable; pero que en la realidad los principios de justicia, democracia y equidad distan de encontrarse hacia las intenciones formativas de todos los beneficiarios del servicio educativo.

Que por citar ejemplo hoy la política de distribución del gasto público hacia la educación sea en función del aporte estatal de cada entidad al PIB del país cuando no debería ser así, sino dar más a los que menos tienen pero garantizando mediante una verdadera política de transparencia y rendición de cuentas la ejecución de programas que promuevan el desarrollo de nuestros pueblos más no programas “paliativos” del gobierno que mas que despertar la movilidad social o el desarrollo comunitario,  promueven la dependencia y la figura paternalista del gobierno.


3.- La planificación en el presente tendrá que recobrar su significado a partir de necesidades no solo sociales sino de justicia y equidad que parecen ser rasgos que no los distinguen y sobre todo en una era global en que vivimos, pareciera que la planificación hoy está muy delimitada en la “tinta y papel” e incongruente con la realidad donde los más favorecidos económicamente dictan las acciones o modelos.

Aunado a lo anterior también resulta prioritario consumar tal significado hacia la importancia vital que incluye la planificación que en el plano institucional debería matizarla, ya que finalmente pugnar  por una redimensión total y exhaustiva precisa  no solo debe caer en una aspiración superflua e inalcanzable porque sobrado esta decir que todo lo que a planificación central ha obedecido lejos de las racionalización de los procesos que deberían encauzarla existe más intenciones políticas de la clase gobernante que por favorecer la equidad educativa.

Equidad que no espera y que con el enfoque educativo que hoy se alinean los aportes de la nueva era del conocimiento y las necesidades de contexto donde los menos favorecidos son los que deben superar el lastre que los ha cobijado a través del tiempo, impulsa más que a caer en la especulación y el desencanto a ponernos a rediseñar las acciones contextuales alejadas de la “tinta y el papel” o a las políticas de escritorio, impulsando una nueva cosmovisión creadora que promueva la verdadera justicia social y la equidad educativa.

Justicia y equidad que debe ser traducida en una planificación más que centralista en una orientada y diseñada “in situ” para  lograr el impulso hacia  obtención de bases sólidas de conocimiento y herramientas intelectuales en cada discente, que de la mano de un curriculum alineado a  la política de planificación de estado, permita fincar las bases del aprendizaje perpetuo y dinámico, donde también la escuela y sus actores la acerquen a la vida, lejos de estereotipos que hasta hoy han frenado diversas reformas sustanciales de estado, que si bien como el caso Béneke han sido importantes esfuerzos; hoy en día resultan una motivación para no dejarse aislar hacia la búsqueda de la confección de una planificación innovadora y con tendencia al cambio, que no debe emanar como se ha dicho de tendencias centralistas sino de la base misma del contexto o de la realidad vivida porque es allí donde se encuentra la dialéctica del cambio y del entendimiento del quehacer educativo.

 
CONCLUSIÓN

Hablar de planificación como sabemos es polemizar uno de los conceptos ambiguos de toda la práctica del hombre hacia el alcance de sus objetivos institucionales, siendo aun más controversial en el aspecto educativo donde ningún modelo ha permitido estandarizar ni las prácticas ni los puntos de acuerdo hacia su ejecución o pormenorización teórica.

Planificación que además en el quehacer político ha representado hasta hoy un sentido de pertenencia a grupos de poder que dictaminan los rumbo de los países y  alejados en parte de los verdaderos valores humanos que deberían definir a la educación como elemento emancipador o de desarrollo.

Caso en que como hemos visto múltiples tesis pueden o  deben esbozarse a partir de este temática que por muy críticas y exploratorias que parezcan solo podrían aterrizarse en una reelaboración de una planificación racional situada en contraste con una teórica normativa que ha prevalecido desde antaño y que ha seguido promoviendo la exclusión y la disparidad de sus resultados.

Por tales motivos abogar por una verdadera planificación institucional en estos días es primordial primeramente entender la evolución histórica, los vicios del pasado y aprender de lo que los diversos aportes de ese estudio ha reflejado para consumar acciones integradoras hacia la promoción de la verdadera justicia, equidad y democracia de las acciones educativas emprendidas desde la escuela más que esperar que las planificaciones centralistas obedezcan al cúmulo de detractores o a la resistencia radical e infructuosa que hoy en día parece aflorar en el crisol de un nuevo paradigma educativa.

 

BIBLIOGRAFÍA.


ÁLVAREZ GARCIA Isaías. (2006). Planificación y Desarrollo de Proyectos Sociales y Educativos. Limusa. México. 


LEY GENERAL DE EDUCACIÓN. (2011). Ultima Reforma. México.


SAVATER Fernando. (1997). El valor de Educar. Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América. México.


SEP. (2011). Plan de Estudios Educación Básica. México.

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