martes, 3 de julio de 2012

SÍNTESIS "PREVISIONES PARA LA INSTRUMENTACIÓN DE LA EVALUACIÓN EN EL AULA".


                        SÍNTESIS.
 
 











PREVISIONES PARA LA INSTRUMENTACIÓN DE LA EVALUACIÓN EN EL AULA.

Hablar desde el enfoque formativo de la evaluación y procurando delinear sus rasgos metodológicos que deberían operarse en un entorno real o específico, existen indicadores que deben ser tomados muy en cuenta entre los que figuran según Picaroni (2009)[1] y Frade Rubio (2009): las necesidades de  los alumnos, las características contextuales y los diversos tipos de evaluación a ser llevados a la práctica (autoevaluación, coevaluación, heteroevaluación; etc.). Por lo que como es de todos bien sabido existe una  imperante necesidad de revolucionar el concepto.
                Concepto en el que se destaca la exploración del desempeño como parte fundamental del enfoque por competencias, que conlleva la puesta en práctica de múltiples instrumentos, el tratamiento de la información recabada, y a partir de esta última la emisión de un juicio, pero sobre todo impulsándose hacia la autoregulación perpetua en los educandos para mejorar día a día, exigiendo tener bien en claro tres momentos sustanciales:
1.-Que los estudiantes comprendan por qué se les evalúa.
2.-  Comunicación efectiva de los resultados.
3.- Uso efectivo de los insumos de la evaluación hacia el fortalecimiento de la toma de decisiones.
                Destacándose de estos tres procesos la comunicación de los resultados (punto 2), donde se encuentran tres procesos subordinados a la vez hasta hoy demasiados desequilibrados como son el de valoración, orientación y devolución, siendo este último una necesidad el de permitir que el educando logre entender sus deficiencias, las supere y  autodomine hacia una mejora continua, partiendo de los tropiezos o errores en los diferentes momentos del proceso de construcción de aprendizajes es decir; encaminarlo a la metaevaluación según algunos autores.
Del mismo modo en un rol dinámico que debe caracterizar la evaluación, es tomar en cuenta el fortalecimiento de las habilidades micrológicas y las macrológicas, siendo éstas últimas las de orden superior no solo hacia el pensamiento complejo sino hacia  la interdisciplinariedad de lo aprendido. Que debe partir desde el enfoque que define una línea base de actuación, procurando asumir un equilibrio entre el enfoque  cualitativo y cuantitativo.
La evaluación por consiguiente, orientada al desempeño según Frade (2009) exhorta además a tomar en cuenta cuatro pilares para guiar el proceso, del que destaca la evaluación implícita centrada en observar la Zona de desarrollo Próximo del estudiante (ZDP), en qué medida puede el alumno con las tareas propuestas, qué es lo que hace en realidad y cuál es su potencial para desarrollarlo mediante una intervención eficaz y efectiva, siendo entre pares más que de manera externa o manipulativa la que dará magníficos resultados.
Dentro de lo que obedece al alcance de los instrumentos, independientemente de su variación o multiplicidad que exige dicho enfoque llámese listas de cotejo, portafolios, rúbricas, lista de valoración, anecdotarios, diario de campo y demás; estos más que ser mecanismos de verificación deben orientar a un proceso de interiorización reflexiva.
De ahí que se diga que más que recopilar evidencias será necesario impulsar el autocontrol y la autorregulación del sujeto mediante el análisis de estos productos. Es decir; cuando se analizan se provee un mecanismo de regulación externo, por lo tanto, la acción evaluatoria se da desde afuera hacia dentro del sujeto. Esto es que el producto fue elaborado de adentro hacia afuera del sujeto, es su producción, partió de su ser y de su conciencia hacia la realidad externa que lo circunda; por lo tanto es un proceso de exteriorización reflexiva.
Finalmente dentro de este mismo marco sea con tendencias autoregulativas, auto formativas, cumpliendo un proceso holístico e integral, la evaluación en este nuevo paradigma no deberá olvidar  siempre abonar al lado humano, capacitando a todos los individuos a que puedan consumar capacidades innatas de aprendizaje para enrolarse no solamente activa sino integralmente en proyectos éticos de vida, capaces de ir en constante dinamismo hacia la búsqueda incansable de la autorrealización como personas o como profesionistas siendo a la vez consientes de sus fortalezas y sus debilidades.
En ese mismo tenor de ideas compartiendo el punto de vista de Neús Sanmartí sobre la evaluación (2007), en su texto “10 ideas clave Evaluar para aprender” se destacan también  algunas ideas  insoslayables como son:
a) De la evaluación depende tanto qué, como el qué y el cómo se aprende.
b) La evaluación es para lograr la regulación tanto de las dificultades y errores del alumnado, como del proceso de enseñanza.
c) En la evaluación el  error siempre será útil.
d) Lo más importante es aprender a autorregularse.
e) En el aula todos nos autoregulamos
f) La evaluación solo calificadora no motiva.

En consecuencia hablar de evaluación en este nuevo marco de reforma es abogar por una nueva percepción, instrumentar una nueva metodología fincada en principios que permitan no solo canalizar prácticas diferenciadoras sino incluyentes, humanistas, que permitan que el desempeño sea factible entre lo que se desea y lo que se cosecha, aunado a estándares internacionales nada exentos de polémicas  o resistencias por la normatividad impuesta pero que en el compromiso por formar verdaderamente alumnos en pleno siglo XXI, se haga a pesar de todas las adversidades el mayor esfuerzo.

En conclusión: Las  prácticas arraigadas en el proceso evaluativo que aun prevalece en la escuela hacen ver las discrepancias e inconsistencias que existen en la realidad al contrastar los matices teóricos de múltiples investigadores, que para patentizar el nuevo rol protagónico en el quehacer docente frente al proceso evaluativo exige no solo una nueva revitalización del proceso, sino una verdadera convicción de cambio hacia una nueva instrumentación de la evaluación por competencias en el aula, que se aleja de toda rutina apegada al desempeño y una metodología definida para priorizar una postura cualitativa en pos de una autorregulación efectiva y fincada en el aprendizaje por encima de la enseñanza, permite con esas salvedades que el  docente y el alumno sea dos agentes de mejora continua o permanente.








Vladimir Alexander De la Rosa Tun. UPN. 072. 09/06/2012.


[1] Vid.. http://gteepreal.blogspot.com/2009/09/la-evaluacion-en-las-aulas-de-primaria.html

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